miércoles, 17 de diciembre de 2008

BELEN NAPOLITANO EN CUENCA



El Salón de actos de la Diputación Provincial ha acogido la inauguración de la XV Exposición de Belenes, realizada por la Asociación de belenistas de Cuenca, y cuya pieza más espectacular es un Belén Monumental de estilo napolitano.


El acto inaugural, presidido por el máximo responsable de la institución provincial, Juan Ávila, ha contado con la presencia del obispo de la Diócesis de Cuenca, José María Yanguas; el presidente de la Asociación de Belenistas, Jesús Martín de los Santos; la diputada provincial de Cultura y Servicios Sociales, Anunciación Martínez, y el alcalde de Cuenca, Francisco Javier Pulido; así como un elevado número de conquenses que acudieron a la apertura al público de uno de los elementos más significativos de la Navidad conquense, que estuvo amenizado en la parte musical por el Coro del Conservatorio con un repertorio centrado en las fechas navideñas.


El presidente de la Diputación Provincial, Juan Ávila, agradeció el trabajo realizado, un año más, por la Asociación de Belenistas de Cuenca que fue calificado como “una obra de arte” y destacó la vinculación que los bele

nes propician con sentimientos positivos como “la alegría y la amistad”.
Características
La Asociación de Belenistas de Cuenca ha cumplido dieciséis años en 2008 y cuenta aproximadamente con 50 socios. Este año presentan un Belén al más puro estilo Napolitano en su decimoquinta exposición.


El Belén Napolitano se caracteriza por ser el más barroco en su presentación. Las figuras van vestidas con vistosos trajes de tela que han cosido con paciencia y delicadeza las mujeres de la Asociación. En el Belén se pueden apreciar escenas de la vida cotidiana de Nápoles que se focaliza mucho en la calle, algo muy frecuente en la cultura mediterránea. Llaman especialmente la atención las escenas del mercado de frutas, hortalizas y verduras, así como la carnicería, la pescadería y la bodega. Los puentes y los muros son pura labor de albañilería, ya que se han levantado pieza a pieza con argamasa.


De todos los belenes que ha realizado la Asociación hasta la fecha, éste es sin duda el más laborioso, y probablemente también el más llamativo y espectacular. Llevan desde enero del año pasado elaborándolo y les ha llevado todo un mes su posterior montaje.


Algunos miembros de la Asociación de Belenistas de Cuenca acompañaron a su presidente a visitar Nápoles donde pudieron conocer el trabajo realizado en los talleres en los que se elaboran los belenes napolitanos que son tan antiguos como los españoles. De hecho, durante bastante tiempo se les llamó belenes a la española.


El Belén Napolitano, tal y como se conoce en la actualidad, lo pusieron de moda a mediados del siglo XVII el Rey Carlos III y su esposa Mª Amalia de Sajonia. El monarca, un hombre sensible y cultivado, mandó hacer un catálogo oficial de los ropajes de cada comarca del Reino que luego sirvió para recrear los vestidos de las figuras de los belenes napolitanos. Su auge coincidió con una época de grandes hallazgos arquitectónicos como el descubrimiento de las ruinas de Pompeya, lo que hizo que se recurriera a utilizar como escenario o fondo de los belenes napolitanos recreaciones o reproducciones de restos históricos.


De la misma forma, los mismos técnicos que montaban los escenarios de las óperas, tan del gusto de la época, eran los que luego decoraban los belenes, de ahí su apariencia barroca. Los belenes también eran utilizados para satirizar, para ridiculizar a personajes reales, cuyos defectos siempre exagerados se trasladaban a las figuras del belén.


Al ser un belén muy complejo en su elaboración, no está muy extendido en nuestro país. Se trata efectivamente de un belén casi de museo, totalmente artesanal ya que todo está hecho a mano, incluso los “finimenti”, término con el que se denomina a los detalles más minuciosos.
La XV Exposición de Belenes, que estará abierta al público hasta el próximo 7 de enero, también incluye vestimentas realizadas a mano por miembros de la asociación según modelos del siglo XVIII; instrumentos musicales, complementos en cera de abeja y cristal soplado realizados en talleres artesanos de Nápoles y capiteles de piedra caliza de Vara de Rey representando escenas de la Natividad.


EL BELEN DE SERRANO


Dejará impresionado a todo el que se acerque a verlo por su belleza, riqueza escenográfica, minuciosidad de sus detalles y su espléndida arquitectura, creada por Nicola Maciarello, el autor italiano más reputado del mundo en la especialidad belenística. El Belén napolitano 'Cantata dei Pastori', instalado en el Centro Riojano de Madrid, en plena calle Serrano, espera estas Navidades la visita de numerosos madrileños y público de otras regiones que, con motivo de estas fechas, pasarán por la capital de España.


El Centro Riojano prevé que el próximo año esta joya, que reproduce con un gusto exquisito la vida cotidiana del Nápoles del siglo XVIII, pueda viajar a Santo Domingo de la Calzada, uniéndose así a las actividades programadas por el Centenario de la muerte del santo y el jubileo.

'Cantata dei Pastori', que con anterioridad se ha expuesto en ciudades europeas como Viena o San Petersburgo, y en el Instituto Italiano de Madrid, está compuesto por más de 130 piezas, con personajes como vendedores ambulantes, el diablo, músicos, cortesanos, mendigos, pastores, para descubrir al visitante los usos, modas y costumbres del Nápoles de aquella época, en la que Carlos III trajo a España, en 1759, de la mano de su esposa, la Reina María Amalia, la tradición del Belén tan enraizada en su tierra.


Las piezas y arquitecturas, todas adquiridas en Nápoles o encargadas a artesanos belenistas, son propiedad de un coleccionista, «amigo de la Casa», Miguel Ángel Lorente, que «muy amablemente nos ha ofrecido la oportunidad de exponerlo aquí», explicó el presidente del Centro Riojano de Madrid, Pedro López Arriba, quien agregó que «es un auténtico honor y placer» albergar este Belén durante estas Navidades.


En el Centro Riojano de Madrid hasta el 11 de enero.

Extraida de: http://www.larioja.com

miércoles, 19 de noviembre de 2008

IL PRESEPE BIANCO: LA TRADICION RECREADA







Gracias al mecenazgo del empresario napolitano Rosario Bianco, y en el incomparable marco de la Iglesia de San Francesco di Paola en la Plaza del Plebiscito, un entorno verdaderamente extraordinario, desde el día 22 de octubre de 2008 se puede admirar en una exposición permanente este pesebre napolitano de excepcional belleza.

Realizado gracias a algunos de los mejores artesanos que todavía hoy mantienen viva la tradición del siglo XVIII del pesebre napolitano. En realidad con el presepe Bianco, propiedad de este empresario, y con razón, el nombre, se trata de un retorno a la tradición.

La obra ha quedado inmortalizada en el libro "La Cuna Blanca - La tradición recreada" (108 páginas + DVD ), realizado para documentar la riqueza de este logro extraordinario - alrededor de 200 figuras y 100 animales - que, gracias a hombres como él, no se perderán.

Es curioso pensar que después de casi tres siglos del esplendor de la corte del Rey Carlos III, y por tanto del nacimiento de la tradición presepista napolitana, todavía hoy, hay artesanos que pueden ofrecer los niveles de realización del settecento; los cuales han realizado un gran pesebre napolitano del siglo XVIII. Ciertamente, la pasión de un rey artista que dio vida a la Real Fabbrica di Capodimonte, gracias al desafío de los mejores artistas y artesanos de la época.

En este caso, con un trabajo que es uno de los más grandes realizados en los últimos años, la expresión artística se mantiene en el nivel de la gran tradición con la culminación de una extraordinaria belleza, como ejemplo sirva la delicada expresión de la Madonna, así como todos los demás pastores de la bottega de los hermanos Sinn; en el realismo y hasta en algún momento,el amor y la extraordinaria habilidad de Marco Abbamondi. La escena, de cinco metros de largo y tres de ancho, con la misma altura, es completamente redonda y permite descubrir poco a poco, como siempre ocurre en estas composiciones, una serie de detalles interesantes, no detectables a primera vista.El ojo más atento es entonces capaz de descubrir y observar la perfección de los animales, creados por el maestro Alfredo Molli, la plasticidad de sus movimientos, los miles de colores de las baldosas cerámicas, o la perfección de la fruta y accesorios en cera y arcilla realizados por Alfredo De Pascale.

La presentación del presepe y el libro "La Cuna Blanca - La tradición recreada", corrió a cargo del obispo auxiliar de la diócesis de Nápoles, Mons. Antonio Di Donna, el cual quiso hacer hincapié en que en la observación de esta obra es necesario no perder de vista el principal significado de la Navidad: el nacimiento del Salvador, el Rey de Reyes. Parecen especialmente apropiadas las palabras del prelado en un contexto, en el que a menudo, se intenta sustituir la alegría de la Navidad por otras cuestiones de indole comercial y propagandística, y con las que la Navidad cristiana tiene muy poco que ver.

Mons. Gennaro Matino, gran apasionado del presepe napoletano, se refirió a la particular función que cada figura desarrolla en el interior del nacimiento y la importancia que tiene el cultivo de la tradición no sólo del presepe, sino de "montar el presepe", momento crucial en el cual se tiene un poderoso instrumento de comunicación con el que mantener las tradiciones familiares. Y es que estas tradiciones se han reconstruido gracias a Rosario Bianco que quiso pasar a sus hijos el testigo de su fe y su pasión por las tradiciones artísticas de la ciudad de Nápoles.

Por último, tras la intervención de Michele Lomuto, presidente provincial de los Artesanos italianos, quien recordó cómo esta magna obra es un buen recuerdo de sus cuarenta años de compromiso en la preservación de la artesanía y las tradiciones artísticas de Nápoles, intervino Marco Abbamondi en representación del resto de artesanos autores de esta nativitá, que recordó el largo y duro trabajo, más de seis meses. Abbamondi quiso también agradecer a Bianco su mecenazgo gracias al cual ha sido posible llevar a cabo y completar este trabajo.



Napoles, gracias a Dios, no es sólo suciedad y la Camorra, como ahora parecen querer mostrarnos algunos medios de comunicación. Nápoles es una ciudad herida, por supuesto, por el abandono y la intimidación, pero también es una expresión de la extraordinaria belleza de la naturaleza que se refleja en la capacidad artística de los artesanos presepistas, inspirados y educados en la hermosa y verdadera idea que sólo desde la belleza, se puede llegar al corazón de los hombres.






"Rosario Bianco es el hijo de un zapatero, yo, soy el hijo de un carnicero - concluyó así su intervención Mons. Gennaro Matino - mi padre era un niño ... y yo estoy aquí hoy, como sacerdote, a declarar su amor por el presepe.

BELEN NAPOLITANO EN ZAMORA


La Seo de Zamora contará con un nuevo Nacimiento, que la Asociación de Amigos de la Catedral pretende que «se convierta en un referente navideño nacional».


«Pretendemos que el Belén de la Catedral de Zamora se convierta en un navideño referente nacional. Quedará como patrimonio de la Seo. A medio o largo plazo, pasará al Museo Diocesano», se dijo. El primer templo diocesano dispondrá, a partir del 20 de diciembre, de un nuevo Belén, que es una recreación de un modelo napolitano del siglo XVIII. Consta de 22 piezas, con 40 centímetros de altura, y será colocado en el Trascoro. Se recupera, así, una tradición. Y se inicia próximamente una actividad (un ciclo de conferencias sobre tal asunto: historia e iconografía), con el propósito de su continuidad en el tiempo. Lo revelaban, ayer, en un encuentro con los informadores, los integrantes de la junta directiva de "Amigos de la Catedral", que preside Julia López.


Es una recreación de un modelo napolitano del XVIII, consta de una veintena de piezas e irá en el Trascoro .«Nos proponemos acercar y difundir la tradición navideña en Zamora. Queremos que se identifique esa festividad con la Seo, que los ciudadanos participen activamente en las celebraciones y visiten el Belén», indicó Angel Peña, vicepresidente de la Asociación. Para alcanzar ese propósito -convertirse en referente nacional y todo lo demás- la animosa directiva se ha puesto en contacto «con los mejores artesanos napolitanos», quienes cuentan con premios internacionales otorgados a su labor creativa. «Lo más adecuado», para ellos, «era contar con una obra que constituya un patrimonio». El Belén, en ese Trascoro con la tabla de "Cristo Salvador del mundo en su Gloria", irá situado sobre una plataforma de cinco metros de largo por tres de ancho, «y alcanzará una altura de cuatro metros». Se han tenido en cuenta «los patrones del siglo XVIII». Con anterioridad, «se realizó una investigación», reveló Peña Martín. Y se determinó «tomar como modelo lo conservado en el Palacio Real de Caserta, en los Museos de San Martino de Nápoles y de Munich». Más: se han obtenido «modelos de los escasos bocetos y ejemplares de aquella centuria y de la tradición artística actual». Tampoco se han olvidado algunos ejemplares realizados por Luca Giordano. Todo ese proceso con el fin de alcanzar lo buscado: la recreación de un modelo napolitano del XVIII, cuando el mayor esplendor de aquella ciudad y el descubrimiento de los vestigios de Pompeya y Herculano.


El montaje, apuntó Angel Peña Martín, presenta «una ruina clásica». La simbología subyacente: «el Nacimiento del Niño-Dios, del Cristianismo», que acaba con la práctica de las religiones paganas. Y, por eso, se ambienta en un «templo pagano en ruinas». Dispondrá, este año, de «una especie de montaña que recuerda el perfil del Vesubio, algo que siempre se halla presente en el Belén de aquellas tierras». Se completa con una fuente barroca, también muy viva en la tradición artística de Nápoles. Esa escenografía, realizada en corcho, fortalecido con una estructura interior de madera, es labor -se inició en el mes de junio, y «algunos días he comido aquí, en el Centro Betania», confesaba Julia López- de los animosos Amigos de la Catedral. El portal, la fuente y la montaña: en este 2008.


Una veintena de piezas. En su estructura, el cuerpo de la figuras se realiza «a base de alambre y estopa», que posteriormente se forra con una cuerda muy fina. Habitualmente, las manos y los pies se tallan en madera o en barro. Las cabezas siempre se modelan en arcilla. Los italianos Ugo Espósito (Reyes Magos), Ana y Rosario Corcione (el Angel anunciador) y Bruno y Clara Luce (el Misterio y los pastores) son los autores de las obras. Se trata de piezas únicas, «hechas a mano», que después se revisten «con seda, pieles, hilo de oro, canutiillo, lentejuela dorada». Los complementos están constituidos de plata, marfil, ébano, hierro. «Todo es muy selecto». El precio de cada una de ellas se halla entre 600 y 800 euros.


Por eso, por todo eso, los integrantes de «Amigos de la Catedral» estiman que «es algo digno, artísticamente, de estar colocado en la Seo». Un ciclo de conferencias, "In Natale Domini", introducirá durante este mes (los días 12, 19 y 26, con Letizia Arbeteta, Emilio García y José Angel Rivera), en la tradición y en la iconografía pascual. «La Catedral dispuso hace mucho tiempo de un Nacimiento, pero sólo se conserva alguna figura aislada». Y el Misterio, de Montejo, en la capilla de San Ildefonso, «debe permanecer en su hornacina», explicó Julia López. Historia y tradición, arte y fe. Un ciclo litúrgico que renueva y recuerda, a los creyentes y al mundo, que hace dos mil años nació una forma, redentora, de entender la existencia.


Extraida de: http://www.laopiniondezamora.es

miércoles, 17 de septiembre de 2008

LOGO PRESEPE 2008


Como anticipo de lo que será dentro de apenas dos meses y medio nuestro presepe 2008, os ofrecemos hoy la imagen que identificará al mismo en las próximas navidades. Esperamos que su cuidado diseño sea del agrado de todos.

viernes, 12 de septiembre de 2008

BELEN NAPOLITANO "CANTATA DEI PASTORI"






Dentro de nuestro compromiso con la tradición presepista napolitana, queremos mostrar algunos de los mejores ejemplos de belenes napolitanos que pueden observarse hoy día. Comenzamos esta serie presentando La Cantata dei Pastori, obra del gran artista napolitano Nicola Maciariello, y que fruto de la colaboración de Cyaes y el Instituto de Cultura Italiano en Madrid ha podido visitarse en las últimas navidades en la propia capital, y en otras ciudades como Málaga, sorprendiendo a los miles de espectadores que han podido contemplar tan espectacular montaje.
Compuesto por más de 80 piezas se distingue por su espectacularidad y riqueza escenográfica, reproduce la vida cotidiana del Nápoles del 800.El mercado, la hostería, los bailes, el mundo gremial, el pastoreo, los oficios y todas las clases sociales al alcance de la mirada o de la fantasía,
Los personajes: vendedores ambulantes, músicos, cortesanos, mendigos, pastores, el mercado, los gremios, tabernas, hosterías; desempeñan diversos papeles en escenas en las que se funden lo popular y lo señorial,

Las figuras de 30 a 35 cm de altura, modeladas en arcilla o talladas en madera, están cuidadosamente policromadas, incorporan en sus rostros ojos de cristal lo que les confiere gran expresividad y morbidez.

Estas obras artesanales, ricamente ataviadas con vestidos según su condición social, ofrecen un espectacular muestrario de trajes populares o cortesanos -incluso orientales, muy de moda en la época- resultando un magnífico ejemplo didáctico que permite trasladar al espectador al Nápoles del siglo XVIII y descubrir al detalle sus usos, modas y costumbres.

El belén dispone de gran cantidad de accesorios donde destacan los instrumentos musicales, la orfebrería en plata, frutas, hortalizas, pescadería, animales, menaje, vajillas, cristalerías, complementos decorativos, etc…. ejecutados minuciosamente, lo que aumenta la suntuosidad y riqueza plástica del presepe.

sábado, 23 de agosto de 2008

CARACTERISTICAS DEFINITORIAS DEL BELEN NAPOLITANO





El belén napolitano se distingue de otras manifestaciones similares por su espectacularidad y riqueza escenográfica conseguidas gracias a la actividad de muy diversos artistas y artesanos (arquitectos, escultores, pintores, plateros, ceramistas, sastres...) que, con su imaginación y capacidad, lograron reproducir la vida popular y cotidiana de la ciudad de Nápoles como argumento básico para acompañar el acontecimiento religioso de la Natividad de Jesús.


El mercado, la hostería, los bailes, los vendedores ambulantes, los mendigos, la taberna, los diversos oficios, el pastoreo, el cortejo real y todo aquello que estaba al alcance de lo cotidiano o de la fantasía tenía su lugar en los pesebres napolitanos y se desarrollaba parejo al hecho religioso del Nacimiento. Éste quedaba integrado, como una escena más, en el bullicio urbano, aunque sus figuras protagonistas, envueltas en una espectacular catarata angélica, sean las que terminen por atraer más la atención del espectador.

Las figuras humanas, protagonistas de las diferentes escenas, están realizadas siguiendo una técnica que mezcla diversos materiales: el cuerpo y el inicio de las extremidades se forman a partir de un flexible armazón de alambre forrado de estopa que permite variar la posición de las figuras. A este núcleo se añaden piernas y brazos tallados en madera. Es, sin embargo, la cabeza, realizada en barro cocido, la que confiere carácter al personaje y necesita de una labor más delicada que suele encomendarse a importantes escultores. Éstos modelan también algunas figuras completas que reciben la denominación de "academias".

La búsqueda de verosimilitud condiciona la minuciosidad con la que son policromadas estas piezas, la incorporación de ojos de cristal y, sobre todo, el cuidado con el que se diseñan y realizan las vestimentas y los accesorios que definen el papel de cada figura en el conjunto. Pastores, gentileshombres, rústicos, cíngaros, turcos, camelleros... se revisten de acuerdo con su condición social, ofreciendo un riquísimo muestrario de trajes populares o cortesanos de la época, adornados con pasamanería, botonaduras, hebillas, puntillas... Las figuras femeninas completan su indumentaria con un gracioso repertorio de joyas en miniatura.

Junto con los distintos personajes, los animales (bueyes, ovejas, cabras, asnos, caballos, elefantes, galgos, camellos, etc.) son protagonistas indispensables de este universo belenístico y su realización lleva emparejado un cuidado proceso basado en la copia directa del natural, muchas veces en manos de artistas especializados.

La puesta en escena final necesita un número importante de accesorios: instrumentos musicales, armamento, cofres y bandejas, frutas y hortalizas, pescados, vísceras de animales, vajilla y cristalería, etc... realizados en barro, cera, plata, ébano, marfil, hueso, cristal. El alto grado de minuciosidad con el que están realizados estos objetos los convierte en pequeñas obras de arte y elementos indispensables para lograr la riqueza y suntuosidad del conjunto.